El pintor Felipe Juan, a fecha actual, casado, con Kali, y con dos hijos fruto de este matrimonio, Amado y Clara, nació en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en 1974.
En sus primeros años de vida se traslada a la capital de la novena isla, como decimos en este archipiélago, Caracas, (Venezuela), desde donde regresa años después para fijar su residencia definitivamente en la redonda isla de Gran Canaria.
Se diploma en Delineación en la especialidad de Edificios y Obras e ingresa pasado un año en la Facultad de Bellas Artes de la Laguna para luego completar su formación artística con la Formación en Dibujo y Pintura de CEAC Barcelona, con los estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Gran Canaria y siendo discípulo de diferentes artistas canarios (en la actualidad lo es del pintor, Teldense, indigenista en su primera etapa, Antonio Sánchez).
De su extensísimo currículo como pintor, del cual pueden ampliar información más especifica en su página, citamos la dirección de ésta: www.felipejuan.com, podemos resumirlo, siendo injustos, porque hay mucho y bueno, en lo siguiente:
Ha expuesto de manera individual, en numerosas ocasiones, a lo largo de toda la Geografía de Las Islas Canarias y peninsular (Madrid y Barcelona, ciudades donde acude con regularidad).
Colectivas también por Canarias, Península y otros países como: Alemania, Holanda, Japón, Miami, Francia, Venezuela...
En su periplo pictórico funda un colectivo de artistas canarios simbólicos llamado: Aurismo. Actualmente y conjuntamente a su labor profesional colabora y participa con la Asociación de Autoayuda, ONG AdA, donde ejerce la tarea de Secretario de esta Entidad.
De las numerosas críticas recibidas extraemos dos:
La primera de Don Manuel Pérez Rodríguez, Catedrático de derecho internacional, Crítico de arte y poeta. El cual expresó lo siguiente en su día para la serie Girasoluz:
“El artista con su pintura ecológica, filosófica y simbolista, en esta ocasión, le da protagonismo a una flor oriunda en las llanuras centrales y de California, allá en el Norte de América. Flores amarillas en su periferia y del pardo al púrpura en su parte central, perfilan toda una fuente de energía, selecto ornamento, planta tintórea para los indios en las praderas, flor barrera en los contra el viento, flor con semillas que se convierten en apreciado aceite o en tostados salados que se convierten en nutritivo alimento que compite con las cotufas o roscas de millo en los grandes espectáculos. Con fuertes raíces, tallo esbelto y hermosa flor, el girasol merece el protagonismo que le da el excelente pintor Felipe Juan en la presente obra. Símbolo de firmeza, belleza y positividad en el sendero de la vida que nos ha tocado vivir.”
Y la segunda del Ulises de esta cóncava nave en la cual viajamos desde hace cuatro semanas con esta Alejandro Dieppa León, del cual reconocemos su labor como escritor, poeta, columnista y en esta nueva etapa presentador de radio. El cual expresó lo siguiente en su crítica para la misma serie “GirasoLuz” que tituló:
El maestro del Yang.
“Dentro de la caótica teoría del Big Band, destrucción creativa, sin duda, desdoblada en principio y fin en un solo movimiento que siempre estará en eterna expansión, las fuerzas del (陰陽) Yin (Principio femenino) y Yang (principio masculino) pujan con ímpetu, en su eterna lucha: Por armonizar el universo conocido y desconocido, por sincronizar nuestro mundo exterior con el interior, por equilibrar, en definitiva, los dos polos opuestos de su esencia que se complementan en el circulo serrado de su dualidad.
Dualidad filosófica de la cual es notorio que el pintor Gran Canario Felipe Juan ha bebido y aún bebe; pues ha macerado estos principios, estos pigmentos, a través de los años de experiencia, en el cuenco de su conciencia, dando para ello trazos de:
Sonidos positivistas como lo son la paz interior, el amor al prójimo, la amistad sincera y limpia contrapuestos a silencios escogidos para no dañar al que ofende, ni entrar en lucha consigo mismo o con otro ser humano.
Movimientos meditados en el color de la vida que armonizan los elementos escogidos para sus propuestas como pueden ser, entre otros, y una vez más, sus expresivas manos, los paisajes oníricos, las flores, en esta exposición la del Girasol, que se contraponen a la quietud armoniosa de un maestro del Yang, masculino sin duda, que ha escogido trascender a través de la luz proyectada sombre el prisma del humanismo que exhala las distintas tonalidades donde la esencia del ser gira su rostro, cual “GirasoLuz”, al astro rey para crear sentimientos visuales de Liberté, Égalité y Fraternité donde antes no había nada más que un lienzo en blanco.”
Resumiendo y para finalizar la obra de nuestro invitado, Felipe Juan, es una obra simbólica, algo surrealista y constituye un canto a la Naturaleza y a la Luz, aquella que nos rodea y ante todo, la que se encuentra en nuestro Interior.
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