Cuidaros, hermosas damas,
que un diestro y vil caballero
a nuestra Vegueta ha llegado.

Amabilidad lustra a las claras,
trazo mortífero a las bravas,
y lisonja con mucho cariño,
para aquel compañero digno
que comparte prendas y alhajas
junto a un trago de vino, más…
pobre de él si tira del estribo
rumiando felonías por las ramas;
pues, es cierto, se cruzarán las
espadas en el caprichoso destino,
en el abismo donde penan las almas.
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