Quisiera compartir con el lector las palabras dedicadas en la presentación por "Juanele".
"Esopo, probablemente de origen frigio, allá por el siglo VI a.C, el griego Babrio, en el III, y los latinos Aviano y Fedro, en el I, adquirieron justa y merecida fama en aquella gloriosa antigüedad por sus aleccionadoras fábulas, peculiar género literario dentro del inmensurable mundo de Las Letras, en donde, a tenor de las nuevas tendencias y estilos, se da cabida a casi todo. Sin embargo, ¿por qué en el mencionado mundo hay tan pocos fabulistas y poetas satíricos?...Pudiera ser porque ambas disciplinas producen más de un eritema pruriginoso, a poco que el autor se lo proponga. Siempre creí que el fabulista tiene una buena dosis de satírico y viceversa; y el buen amigo Alejandro Dieppa, cuyos libros presentamos esta noche, es un claro ejemplo de lo dicho, pues, aunque aún no haya publicado poesía satírica, sé que guarda un buen arsenal dispuesto para el disparo en cualquier momento. Sin duda, tanto el satírico como el fabulista, en mi modesta opinión, que puede ser compartida o no; pero siempre respetada, viven un poco, o mucho, adelantados a su tiempo (los sonetos satíricos de don Francisco de Quevedo, escritos en el siglo XVII, aún tienen y tendrán vigencia; léanlos si no) y, con esa visión de futuro, se pueden permitir (no acertar en loterías y quinielas, no caerá esa breva), la sutil sugerencia, la indicación, la denuncia y, ¿por qué no?, el uso del flagelo (metafóricamente hablando), para que se tome conciencia del momento y se conduzcan con la mayor rectitud posible quienes torcieron su senda y eligieron otros derroteros desprovistos de los más elementales condicionamientos éticos y morales. Luego de esta discreta dosis de moralina, continuamos para decir que hablar de un amigo y su obra es una tarea que se me antoja algo comprometida y compleja pues, por un lado, debemos tener el máximo cuidado en no extralimitarnos, hiperbolizando sobre lo escrito; y por el otro, no quedarnos cortos en los elogios que deba merecer el escritor. Sin embargo, en este caso, en el de mi buen amigo Alejandro Dieppa León, creo que he sido afortunado y nada debo temer, pues, las dos obras que presentamos esta noche, son dos estrellas que brillan con luz propia en nuestro esplendoroso, envidiable, y soleado cielo archipielágico. Alguien, con intención aviesa, habrá pensado, al momento, que he patinado en mi “apreciación soleada”, pues las estrellas brillan en la noche…Pero, ¿qué es el sol? ¿No es, acaso, una estrella fija que ocupa, a decir de los antiguos, el mismo centro de nuestro sistema planetario? Pues eso, las dos obras de Alejandro se me antojan como dos lumínicos soles dispuestos a arrojar toda su luz con sus sabias indicaciones y consejas; porque el didactismo, en ambas, es innegable.
“Mi diccionario poético”…No recuerdo a ningún autor que se le ocurriera poder enseñar las primeras letras a millones de niños y niñas usando la bellísima adivinanza popular y la no menos hermosa rima en versos tan sencillos y tan elocuentes. Estamos seguros que, a partir de ahora, todo va a ser más fácil para educadores y educandos. Así pues, en esta obra, de marcada intencionalidad didáctica, su autor, bajo mi punto de vista, que sólo es el mío, creo que acierta de pleno. Sin duda, dicho acierto, que fue preconizado antes que el mío, lo tuvo muy en cuenta el señor Liria, de Ediciones Anroart, para apresurarse en la publicación de las dos obras de Alejandro, guiado por el altruista fin de hacer un bien a la comunidad, qué duda cabe.
La otra obra que también presentamos, “Mis fábulas”, bueno, las de Alejandro, el autor, a lo grande, como antaño lo hicieran los ya citados fabulistas, se adentra en el mundo de la fábula; pero dándole un toque especial y muy personal, y nos deja como legado tres de gran belleza expresiva, con argumento narrativo-descriptivo y su correspondiente moraleja final a la vieja usanza. Sigue, pues, la huella de Esopo, considerado como el gran iniciador, acaso el creador, del género que comentamos, adoptando, como antes lo hicieran los ya citados seguidores, dicho molde “un poco personalizado”; aunque fiel a la escritura en prosa y no en verso como La Fontaine, Samaniego e Iriarte. Sin embargo, la prosa de Alejandro está toda ella cargada de poesía. Es, nos atreveríamos a decir, prosa poética en toda la extensión del término, con algunas discretas, e indiscretas, pinceladas de ironía y socarrona jocosidad, dentro de la marcada intencionalidad moral a través de sus metáforas y alegorías. Así pues, cumple Alejandro con los parámetros clásicos de la fábula: carácter didáctico moralizante; carácter alegórico, muy importante esta premisa para diferenciarse del cuento; carácter dramático y, por último, la intencionalidad moral que ya hemos apuntado anteriormente.
De la contemplación del mundo animal surge la fábula, ¡y hay tantos animales en este mundo!...
Alejandro Dieppa León, asomado al borde del abismo y contemplando cómo allá abajo se debate un mundo cada vez más escaso de moral y buenas costumbres, se permite, con estas tres fábulas (no serán las últimas), dar un retoque moralizante, por ver si algunos de los muchos necesitados de aquélla virtud toman conciencia, de una vez, y regresan al buen camino: el de la Ética y la Moral que nunca debieron abandonar…si es que alguna vez las poseyeron. Pero, ¿quienes son los que tan escasos andan de los citados dones? Creo que, por estar en la mente de todos los que esta noche nos honran con su presencia, no hace falta mencionarlos. Cunda, pues, el mensaje moralizante de las fábulas, y el que albergue algún pensamiento dubitativo en su mente, no dude en confesarse y tomar consejo del buen amigo Alejandro Dieppa, a través de sus obras o personalmente, pues, estoy seguro, serán atendidos en sus demandas.
Como dijimos anteriormente, la fábula surge de la contemplación del mundo animal, usado luego por el autor con su personal estilo. Alejandro, como no podía ser menos, también se sirvió de una serie de animales para su fabuloso logro. Pudo valerse de personajes políticos, quienes sustituirían con notable éxito, dado cómo anda el patio ibérico, a los animales de sus fábulas…No; no me malinterpreten, pues, ¿quién no ha oído decir: “es un animal político”(el ya conocido “zoom politikón” griego), o los apelativos que frecuentemente se dedican sus señorías allá en el Congreso de los Diputados que causan más de un sonrojo, tales como “zorro”, “serpiente de cascabel”, “pájaro de mal agüero” o “ pájaro” simplemente,“lobo depredador”, “perro”, “cuervo”, “lechuza”, “burro”, “mula”…? Nada digamos de la témpora electoral, donde el insulto personal, la maledicencia, la injuria y la falacia sientan sus reales. También pudo valerse para su logro de determinados académicos de la Real, quien cada día da menos lustre, brillo y esplendor, y que están en la mente de todos. Sin embargo, el buen amigo Alejandro, hombre exquisito y considerado con sus semejantes, como debe ser, no quiso zaherir ni arrojar más leña al fuego, llámese situación del momento, tan cargada de problemas sin solución, por ahora, motivados por esta gran crisis que padecemos y que, por lo que se ve, va a ir para largo, y optó por lo tradicional, sirviéndose de la ardilla, el oso y el salmón, para la primera fábula; la gaviota y el pinzón azul, para la segunda; y, para la última, el colibrí y la abeja. Como se puede observar, hay mayoría de volátiles sobre terráqueos y sólo Alejandro sabrá qué motivos le indujo a ello. Sin embargo, no quiso dejar a ningún medio huérfano en sus fábulas y así vemos que están representados los tres: tierra (ardilla y oso), mar (salmón), y el aire con la gaviota, el colibrí, el pinzón azul y la abeja. Tendré que preguntarle a mi buen amigo el porqué de esta elección. Sus tres fábulas son de gran belleza y aleccionadoras, como ya se ha dicho con anterioridad. Sin embargo, para mi gusto personal, acaso por algunas afinidades, ya ven que no me duelen prendas en descubrirles mis tendencias animalísticas, me quedo con la de “El colibrí y la abeja”, insuperables volátiles a los que envidio, pues hay que ver cómo se mantienen, todo el tiempo que les apetezca, en ese dificilísimo vuelo estático.
Me van a permitir, pues viene al caso, que le dedique dos fábulas al buen amigo Alejandro, como sencillo homenaje a su buen quehacer literario y fabulista. En una me serviré de los animales y en la otra de nombres propios; aunque, en este caso, no deben temblar los políticos… ¿O sí?"
A lo cual añadió:
(Esté primer poema no se dijo en sala por respeto a los menores, pero su trazo merece ser leído en este blog)
"La disputa de los perros...
Dos canes, muy bardinos,
por una perra en celo
entablan pugilato
mirándose muy fieros.
Comienzan con ladridos,
y pasan a los hechos
con sendas dentelladas
feroces en sus cuellos.
Después de las mordidas,
a modo de tanteo,
persiste la disputa
por falta del acuerdo.
La perra, “descompuesta”,
sin novio queda luego
y, a prudente distancia,
lloraba el desconsuelo.
Prosiguen la pelea
allá los dos podencos;
y, entonces, a la perra
acércase un tercero
que por allí pasaba
y vio “riña de perros”.
Se miran, se olfatean,
y copulan sin miedo…
Y fuéronse felices,
alegres y contentos.
Moraleja:
Si pierdes en disputas
precioso tanto tiempo,
te puede suceder
igual que a los dos perros."
“Amigos y amistades”
Amigos de siempre
de farras y coplas
Francisco y Manuel,
como si tal cosa,
ayer por la noche
se fueron de copas.
Felices, contentos,
lo pasaron bomba
y ambos se despiden
como las personas.
Francisco es electo:
el pueblo lo vota
concejal ilustre
por su trayectoria.
Y entonces, Francisco
se cambia de ropa,
y también de modos,
y, además, de normas.
No es “aquel amigo”,
y Manuel lo nota:
la gran amistad
se queda en muy poca
y venida a menos
acaba en la fosa.
Moraleja:
Presten atención,
tomen buena nota
de lo que se escribe
en aquesta glosa.
El mando y poder,
a ciertas neuronas,
las llena enseguida
de sucios aromas."
Hola,tu página esta preciosa ,me llama la atención la musica de fondo,me podes dar el título.
ResponderSuprimirSi supiera el autor y el nombre lo pondría en la página, la encontré en el programa que ejecuta dicha música (métete dentro y búscala). Si lo logras encontrar me lo haces saber para añadirlos y hacerles publicidad... Pues se lo merecen...
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