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domingo, 17 de enero de 2016

MI CITA Y CUENTO: "VOLVIENDO AL TEMPLO." DEL 17 DE ENERO DEL 2016.

 

QUERIDO HIJO...

PERDONA Y SERÁS PERDONADO.
RESPETA Y SERÁS RESPETADO.
MEDITEMOS...
DA AL MUNDO PAZ ESPIRITUAL Y
TUS VERDADEROS AMIGOS NO SE
APARTARÁN DE TU LADO...

MEDITA...
MEDITO...

CUENTO (cortito): VOLVIENDO AL TEMPLO.

Un viajero, cansado, cuasi andrajoso, de barba profunda como profunda es la experiencia vivida en el mundo que le ha tocado recorrer, pisa el primer escalón del lugar donde ha elegido regresar, se reafirma en su decisión, y seguido pisa el segundo con fuerza, ésta decisión se consolida, y cuando reposa sobre el tercer escalón, antes de cruzar el umbral de aquel sencillo templo, la decisión es incuestionable, la simbología milenaria y sanadora de la puerta que pretende cruzar se lo confirma. Seguido recorre un amplio patio cuyo piso pavimentado con baldosas blancas y negras le recuerdan que el bien y el mal forman parte de un todo y que el uno no podría vivir o simplemente existir sin el otro, después entra en la primera habitación de aquella arquitectura de la razón cuyo techo representa un firmamento sereno lleno de estrellas y sin dudas dice al hombre que allí está:

He viajado templó el tono de su voz, por el mundo llevando cuanto de bueno habita en mi...

¿Y qué has sacado en conclusión? —le interrumpió su antiguo maestro que ajeno a su llegada meditaba, a conciencia, para centrar en lo sustancial la energía de su discípulo.

Que hay mucho de bueno en el mundo, pero no lo cultivamos porque preferimos perdernos en el vacío que ir al río a llenar el cuenco de agua limpia...

Entiendo Buenda, su maestro, cerró los ojos.

Que también hay mucho mal en el mundo, pero no lo evitamos porque nuestra debilidad no nos deja centrarnos en la solución y se regodea en el lamento...

Entiendo —Buenda, su maestro, suspiró.

Y que hay mucho de efímero, pero no lo aceptamos porque negar la realidad de la vida nos es más fácil que enfrentarnos a su verdad...

Buenda no habló esta vez con sus gestos y expresiones y el silencio, cómplice con el instante y el momento, exhaló su sustancia para dar tiempo a discípulo y maestro un hálito de reflexión...

Y meditaron, meditaron y cuentan que ambos están aún meditando en una espiral infinita que da paz, armonía y esperanza al mundo que rodea su templo...

Alejandro Dieppa León.
Por una sociedad mejor,
Por un mundo más justo.


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